Mes 1 - Mi evolución en 1 mes
- Puede que te sorprenda mi aspecto, porque no me parezco a un recién nacido de los anuncios.
- Tengo la cabeza un poco deformada y los párpados hinchados.
- Mi cuerpo y mi cara están cubiertos de hematomas que son el resultado de haberme apretado a través de tu canal de parto.
- Mis pezones están hinchados como consecuencia de la influencia de las hormonas placentarias y la prolactina.
- Puedes notar un suave vello lanugo que cubre mi cuerpo e incluso las orejas.
- Hay dos fontanelas en mi cabeza. Son membranas que unen los huesos de mi cráneo.
- Soy muy frágil y mi cuerpo es flácido y pequeño.
- Ya no pareceré un pequeño boxeador. El enrojecimiento y la hinchazón desaparecerán.
- Puedes observar cómo está cambiando la forma de mi cabeza. Se está volviendo más redonda en vez de estar alargada.
- La mayoría de los recién nacidos experimentan ictericia neonatal. Sus síntomas se desarrollan normalmente al segundo día del nacimiento y alcanza su punto álgido al quinto día.
- La ictericia fisiológica no es peligrosa, mamá. No es necesario instaurar un tratamiento de fototerapia si los niveles de bilirrubina no aumentan.
- Al segundo o tercer día de vida, puedo perder peso. Es un proceso normal llamado pérdida de peso fisiológica.
- El muñón de mi cordón umbilical debería caerse en ese momento.
- Ahora paso la mayor parte del tiempo durmiendo. Puedo llegar a dormir hasta 20 horas al día.
- Mientras duermo, te sorprenderán los movimientos descoordinados de mis brazos y piernas, así como las sacudidas de los músculos de la cara. Algunos afirman que es el resultado de tener sueños.
- Podrías pensar que sólo soy un observador pasivo, pero en realidad proceso todo lo que veo suceder a mi alrededor, aunque sólo pueda ver las cosas de cerca.
- Llorar es mi único medio de comunicación. Me ayuda a expresar cuando me siento incómodo por un pañal mojado o porque me duele algo, o el hecho de que tengo hambre o necesito dormir.
- Dedico el 10% de mi día a estar activo. Cuando tengo los ojos abiertos, puedes hablarme con voz tranquila o tararear melodías.
- Me gusta tumbarme boca arriba. Tumbarme boca abajo puede resultarme cansado, pero no te desanimes por mi inquietud e intenta ponerme en esta posición lo más a menudo posible.
- En la tercera semana de vida podrás observar cuál va a ser mi temperamento. Los recién nacidos vivaces y ruidosos permanecen activos y los bebés tranquilos permanecerán calmados.
- Puedo reconocer tu olor y el sonido de tu voz, y cuando te acerques también podré verte.
- Mi piel ya no se parece a la de un recién nacido. Es suave, ligera y de color uniforme.
- Me enfrío con bastante rapidez. La llamada piel moteada, que tiene un color irregular y a parches, puede ser una señal de que la temperatura de mi cuerpo está bajando.
- Ya se oyen ligeros ronroneos u otros ruidos guturales, aparte del llanto.
- Ahora abro los puños cada vez más a menudo. Al hacerlo, comunico que estoy dispuesto a explorar el mundo.
- Puedo posar mis ojos en tu cara durante un buen rato, pues es la vista más hermosa.
La información proporcionada es solo con fines educativos y no constituye consejo médico. Siempre consulte a un profesional de salud calificado para diagnóstico y tratamiento.