Mes 2 - 2 meses de vida del recién nacido
- Este es el periodo durante el cual dejo de parecer un recién nacido. Mi cabeza se va perfilando, mi cuerpo se enrojece menos, baja la hinchazón y desaparecen las manchas, la piel seca y los puntos negros.
- Puedo dormir incluso hasta 20 horas al día y todavía no soy muy sociable ni me interesa mucho el mundo.
- Mi cuerpo se estira, sin embargo, aún estiro las piernas hacia arriba y los brazos hacia dentro.
- Mi vista se agudiza poco a poco. Veo mejor entre 20 y 30 centímetros. Por eso me siento segura durante la lactancia. Veo mejor desde la distancia de los brazos y el pecho.
- Ajusto mi comportamiento al sonido y al tono de tu voz. Me tranquiliza cuando hablas con calma, en voz baja y melódicamente.
- Aún no soy consciente de que soy un ser aparte. Me parece que tú y yo somos uno.
- Experimento el reflejo de Moro como consecuencia de un sonido o movimiento brusco. De repente despliego los brazos y las piernas y luego los vuelvo a acercar al cuerpo, apretando los puños.
- Puedo levantar brevemente la cabecita cuando estoy tumbada boca abajo. Sin embargo, me resulta difícil porque aún no tengo desarrollados los músculos del cuello y la espalda.
- Puedes notar mi sonrisa, pero, por ahora, será una sonrisa inconsciente, llamada sonrisa refleja.
- Sé localizar la fuente del sonido y puedo mover la cabeza hacia ella.
- Sé diferenciar tu voz de otras voces o sonidos. Es tu voz la que me tranquiliza y me hace sentir segura.
- Si me haces cosquillas en las plantas de los pies, te darás cuenta de que mis dedos se curvan hacia abajo, excepto el dedo gordo, que se curva hacia arriba.
- Puedo levantar la cabeza durante unos 3 segundos, pero sigue siendo una actividad difícil para mí porque la circunferencia de mi cabeza es 2 centímetros mayor que la circunferencia de mi pecho.
- Uno de los reflejos involuntarios desarrollados es el reflejo de paso. Cuando me levantes por debajo de los brazos en posición vertical y mis pies toquen el suelo, parecerá que hago movimientos de paso con las piernas.
- Empiezo a fijarme en mis piernas y brazos, y me intereso especialmente por estos últimos, que me gusta llevarme a la boca.
- Desde que nací soy capaz de distinguir entre los sabores dulce, salado, ácido y amargo.
- Puedo reconocer claramente tu olor y reacciono a tu tacto.
- Hago ruidos guturales y lloro a gritos para expresar mis emociones y comunicar lo que me pasa.
- Reflejo tus emociones. Si estás ansioso o enfadado, yo también me pongo ansioso.
- Puedo reconocerte por tu olor y tu voz, y también por tu aspecto.
- Mi reflejo de prensión se ha desarrollado mucho. Puedo agarrarte el dedo con tanta fuerza que eres capaz de levantarme con él.
- Sólo puedo ver el contraste de los colores blanco y negro y el resto permanece borroso para mí.
- Establezco contacto visual contigo y con otros miembros de la casa.
- Puedes observar el reflejo de enraizamiento. Tócame suavemente la mejilla para que gire la cabeza en esa dirección y abra la boca dispuesto a mamar.
- Hago todo tipo de sonidos, como gruñidos silenciosos, resoplidos, bofetadas, gemidos. Indican que mi aparato del habla se está desarrollando.
- Duermo durante la mayor parte de mi vida neonatal. El sueño es muy importante para mí y mi cuerpo se desarrolla intensamente durante él.
- Calma y malestar son las dos emociones que experimento. Habrá muchas más a medida que siga desarrollándome.
La información proporcionada es solo con fines educativos y no constituye consejo médico. Siempre consulte a un profesional de salud calificado para diagnóstico y tratamiento.